Me resulta obvio y algo pomposo preguntarle a alguien por qué escribe. Me parece una palmadita al ego con la típica respuesta “para encontrarme”.
Y sí, lo digo con cierto recelo al interés por algo tan natural como necesario.
¿Por qué respiras?
Pues eso.
Las razones me parecen tan íntimas y lógicas (para mí) que a veces se me olvida que igual no todo el mundo entiende por qué otros escriben. Igual que muchos no entienden por qué otros leen (yo no entiendo como no lo entienden, pero dejémoslo, me salgo de esta incomprensión infinita).
Y es que escribir es la acción de escucharse y conversar con uno mismo. Sí, ese obvio “para encontrarme”.
Preguntarte y contestarte. Ya sea si escribes ficción o no, el proceso de dejar fluir palabras, frases, párrafos, desde tu mente hasta tus manos, y dejar una huella comprensible, con significado, con un mensaje, y que venga otro y lo lea. O no. Porque puedes escribir para otros, o puedes escribir solo para ti.
Sea como sea, escribir es un superpoder que todos tenemos para poner orden, revivir escenas ya vividas, disfrutar de nuevo de un pasado en el presente, o ponerle claridad a un pensamiento muy oscuro.
“¿Por qué no hago lo que tengo que hacer?” escribía entre lágrimas lanzándose al vacío, aterrizando en las páginas semi-amarillas de mi diario, lleno de tinta, lleno de palabras, lleno de preguntas, lleno de respuestas. La fuerza de la escritura me llevaba a mis límites, al precipicio, desde donde, solo allí, puedes ver las respuestas, volando, esperando ser vistas y cazadas.
Escribir me da poder.
Escribir me da poder sobre mí.
Escribir me permite tomar decisiones en esos momentos en los que nada está claro.
Escribir me devuelve la ilusión.
Escribir me conecta conmigo. Y contigo.
Escribir me conecta.
Joan Didion1 dice que escribir es decir “yo, de imponerse ante los demás, de decir escúchame, míralo desde mi punto de vista, cambia de opinión”.
Pero… ¿y si, en primera instancia, es una forma de decírnoslo a nosotros mismos?
Oye, escúchame, que tienes mucho ruido en la cabeza y necesitas un poco de orden.
o un
Esto que piensas no tiene fundamento. Escribe sobre ello y descubre por qué piensas eso, qué te hace pensar así. Quizá descubras que piensas diferente.
Todo está en tu cabeza. Todas tus preguntas tienen respuesta en tu cabeza. Y escribir, sea lo que sea, ayuda a ponerles cara, nombre, forma… lo que quieras.
Así que escribe.
Hace algo más de un mes te propuse que este espacio se convirtiera en un lugar de escritura conjunta: un club de journaling, escritura personal, en compañía, en grupo. Hicimos una primera sesión para probar y estuvo muy bien. Fue íntima, cálida, a pesar del frío de Barcelona (fue online, así que según dónde te pille…). Y, como prometí, en enero repetimos.
Esta vez, quiero darte un tiempo para terminar las celebraciones, pero dejaremos un espacio para esta energía de cambio de año. Porque puede que vivas el cambio de cifra con la intención de evocar una energía concreta para el nuevo año. Me gustaría que trabajáramos conjuntamente eso, precisamente. Hacer un ejercicio de escritura personal para ponerle intención y base a un año que nos han prometido que será mejor que el 2025 (bajo mi experiencia, no lo tiene muy difícil, seamos sinceros).
Si te apetece asistir, será totalmente gratuito, nos juntaremos de forma online el domingo 11 de enero.
Así que si te animas a participar, responde a este correo (si te llega por correo), deja un mensaje o escríbeme mejor a hola@emmaespejo.com.
Artículo que escribió para The New York Times, presente en la colección de artículos “Lo que quiero decir”, lectura de Diciembre en el club literario, La librería.



Buenos días, me gustaría apuntarme.
La próxima envíamelo y lo publico en Cultureo! Toda la info en este post 💜 https://open.substack.com/pub/xsofifalke/p/cultureo-octubre?r=1n2uqi&utm_campaign=post&utm_medium=web&showWelcomeOnShare=false